El Proyecto Prisicila nace, como la mayoría de buenas ideas, alrededor de una mesa, en una terraza, con los rayos de sol de cara y en buena compañía.

Miquel y Gloria, una pareja que pasados los 40 años y tras vidas paralelas que por, motivos del destino los ha unido, deciden embarcarse en una pequeña aventura para así intentar cambiar su vida laboral, siempre sometida a horarios estrictos y como se suele decir "a golpe de pito".

En sus pocas horas de ocio, agradecen poder tomar un tentempié a cualquier hora del día, sin tener que volver a regirse por horarios estipulados, es decir "cuando tengo hambre, no cuando marca el reloj".

Es en ese momento cuando el Proyecto Priscila empieza a tomar forma.

Con la adquisición de una caravana del año 1975, y de la mano de Manuel Plou de Caravanas 1000, empieza la transformación de un espacio de 4x2mts donde se ha acondicionado un lugar cómodo y práctico para poder cocinar y servir al cliente un producto de cercanía, en un ambiente agradable, con una decoración muy cuidada y alegre, y cómo no, haciendo un pequeño guiño a la "culpable" de que este negocio se llamara Priscila; una gata negra, rolliza y con unos ojazos verdes de infarto, que fue adoptada por Gloria hace 5 años.

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